ESCUELA DE ATLETISMO CENTRO DE QUIROMASAJE PAULA MAYOBRE
 ESCUELA DE ATLETISMO      CENTRO DE QUIROMASAJE PAULA MAYOBRE

EN QUÉ CONSISTE LA DEPRESIÓN

 

Datos y cifras

  • La depresión es un trastorno mental frecuente. Se calcula que afecta a 350 millones de personas en el mundo.
  • La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
  • La depresión afecta más a la mujer que al hombre.
  • En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio.
  • Hay tratamientos eficaces para la depresión.

Generalidades

La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a unos 350  millones de personas. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan más de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos. Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitados, además de la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta. Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea. En países de todo tipo de ingresos, las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.

La carga mundial de depresión y de otros trastornos mentales está en aumento. En una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud adoptada en mayo de 2013 se abogó por una respuesta integral y coordinada de los países al problema de los trastornos mentales.

Tipos y síntomas

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves.

Una distinción fundamental es la establecida entre la depresión en personas con y sin antecedentes de episodios maníacos. Ambos tipos de depresión pueden ser crónicos y recidivantes, especialmente cuando no se tratan.

Trastorno depresivo recurrente: como su nombre indica, se caracteriza por repetidos episodios de depresión. Durante estos episodios, hay estado de ánimo deprimido, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad, todo ello durante un mínimo de dos semanas. Muchas personas con depresión también padecen síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y baja autoestima, dificultades de concentración e incluso síntomas sin explicación médica. 

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves. Las personas con episodios depresivos leves tendrán alguna dificultad para seguir con sus actividades laborales y sociales habituales, aunque probablemente no las suspendan completamente. En cambio, durante un episodio depresivo grave es muy improbable que el paciente pueda mantener sus actividades sociales, laborales o domésticas si no es con grandes limitaciones.

Trastorno afectivo bipolar: Este tipo de depresión consiste característicamente en episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maníacos cursan con estado de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, logorrea, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir.

Factores contribuyentes y prevención

La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) tienen más probabilidades de sufrir depresión. A su vez, la depresión puede generar más estrés y disfunción, y empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión.

Hay relaciones entre la depresión y la salud física; así, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y viceversa. 

Está demostrado que los programas de prevención reducen la depresión. Entre las estrategias comunitarias eficaces para prevenirla se encuentran los programas escolares para promover un modelo de pensamiento positivo entre los niños y adolescentes. Las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos. Los programas de ejercicio para las personas mayores también pueden ser eficaces para prevenir la depresión.

Diagnóstico y tratamiento

Hay tratamientos eficaces para la depresión moderada y grave. Los profesionales sanitarios pueden ofrecer tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos. Los profesionales sanitarios deben tener presentes los posibles efectos adversos de los antidepresivos, las posibilidades de llevar a cabo uno u otro tipo de intervención (por disponibilidad de conocimientos técnicos o del tratamiento en cuestión) y las preferencias individuales. Entre los diferentes tratamientos psicológicos a tener en cuenta se encuentran los tratamientos psicológicos cara a cara, individuales o en grupo, dispensados por profesionales o por terapeutas legos supervisados.

Los tratamientos psicosociales también son eficaces en los casos de depresión leve. 

Los antidepresivos pueden ser eficaces en la depresión moderada a grave, pero no son el tratamiento de elección en los casos leves, y no se deben utilizar para tratar la depresión en niños ni como tratamiento de primera línea en adolescentes, en los que hay que utilizarlos con cautela.

Respuesta de la OMS

La depresión es una de las afecciones prioritarias en el Programa de acción para superar la brecha en salud mental (mhGAP) de la OMS, cuyo objetivo consiste en ayudar a los países a ampliar los servicios para personas con trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias mediante la prestación de la asistencia por profesionales sanitarios que no son especialistas en salud mental. 

El Programa parte del principio de que con una atención adecuada, ayuda psicosocial y medicación, decenas de millones de personas con trastornos mentales, entre ellos la depresión, podrían tener una vida normal, incluso en entornos con escasos recursos.

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs369/es/

REIKI

 

El reiki es una disciplina japonesa milenaria que utiliza las manos para restablecer la salud y equilibrar los campos energéticos. No existen referencias escritas de esta antigua técnica, que fue redescubierta a principios del siglo pasado gracias al monje y catedrático japonés Mikao Usui. Su nombre, reiki, es una palabra sánscrita que significa “Energía Vital Universal”.

Aplicaciones del reiki

Con esta técnica podemos obtener los siguientes beneficios:

    • Desbloquear la energía estancada.

    • Proporcionar energía vital, alegría, fuerza.

    • Apoyar y complementar cualquier tratamiento convencional de una enfermedad.

    • Reducir el estrés y favorecer la calma, la serenidad, la paz interior.

    • Evitar el insomnio y favorecer un sueño profundo y reparador.

    • Corregir migrañas.

    • Reducir el dolor físico o el sufrimiento emocional.

    • Favorecer el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento

    • Equilibrar la energía en embarazo y postparto

    • Y un larguísimo etc…

Fundamentos del reiki

El reiki es una técnica terapéutica de canalización de la energía vital a través de la imposición de las manos, siguiendo los principios de la acupuntura, el shiatsu o la reflexología.

Para ello, el reiki aplica la teoría de los campos energéticos que recorren el cuerpo y, a través de las manos, equilibra esos canales y desbloquea la energía estancada que genera la enfermedad.

Según la filosofía del reikila enfermedad física, emocional, mental o espiritual surge cuando se bloquea algún campo energético. Al restablecer mediante la técnica del reiki el flujo normal de energía, nuestro cuerpo puede poner en marcha de manera eficaz su sistema de supervivencia y restablecer la salud y la vitalidad. Por esto, el reiki trabaja sobre los distintos campos con los siguientes beneficios:

    • Físico: Para mejorar cualquier dolencia del cuerpo.

    • Emocional: Para trabajar sobre problemas emocionales, insatisfacción, miedo, malestar, ira, etc.

    • Mental: Insomnio, estrés, etc.

    • Espiritual: Paz, armonía, felicidad.

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LESIONES, CAUSAS, TRATAMIENTOS,EJERCICIOS PARA PREVENIR LESIONES, ...

Bursitis Aquílea

 

La bursitis aquílea, sobre el hueso del talón (calcáneo), afecta de manera más frecuente en corredores que en otras personas. No es más que la lesión o inflamación de la bolsa superficial (bajo la piel) o de la bolsa profunda (entre el tendón y el calcáneo, también llamada bolsa retrocalcánea).

Estas bolsas se pueden inflamar por la presión que ejerce el calzado, por presión externa o por la rotura parcial del tendón.

SÍNTOMAS

  • Si lo que ha provocado la inflamación de la bolsa es la presión prolongada en el tiempo contra la inserción del tendón, no es infrecuente que aparezca una prominencia ósea en la cara posterior del hueso del talón.
  • Si la bolsa superficial es la que se lesiona, se produce un enrojecimiento y la piel sobre el calcáneo gana grosor, en la cara externa del tendón.
  • Al correr subidas o sobre superficies muy blandas se experimenta dolor.
  • La zona se enrojece y se inflama de tal forma que se hace dificil utilizar el calzado habitual.
  • Cuando la bolsa se comprime desde los dos lados del tendón de Aquiles se puede notar una resistencia como esponjosa.

TRATAMIENTO

Hay que aliviar la presión sobre el calcáneo en cuanto se detectan los síntomas. Una manera inmediata de hacerlo es llevar calzado adecuado, sin parte posterior (por ejemplo chanclas, sandalias o zuecos). Además, se pueden modificar los zapatos de forma que se eleve el tacón y se ablande el contorno (collarín) del tobillo para disminuir la presión en la zona lesionada.

También se puede aliviar la zona cuando se inflama la bolsa superficial mediante un anillo de espuma, colocándolo, si es que se ha formado, alrededor de la prominencia ósea.

En la fase aguda se puede aplicar calor locar y una vez supervisado por un médico, el lesionado puede tomar antiinflamatorios.

Muchas veces se hace un tratamiento de ultrasonidos o esteroides (de forma local) y siempre hay que guardar reposo, hasta que la lesión esté curada por completo.

En los casos más complicados, habitualmente los cronificados y en los que ya se han formado las prominencias óseas, se recurre a la cirugía para extirpar la bolsa y la prominencia.

Soluciones para la tendinitis del Aquiles

 

Una tendinitis consiste en la inflamación con engrosamiento de alguno de los tendones, por tanto, cuando se inflaman estos amarres, tu movilidad se va a resentir y el dolor aparecerá a partir de un determinado rango de esfuerzo físico del músculo o tendón.

El tendón del Aquiles es el que va de los músculos gemelos y sóleo hasta el talón del pie por la parte posterior de la pierna. Todos ellos, unidos, forman un músculo triple: el tríceps sural, que es recibido por el fuerte tendón de Aquiles como si fuera una cuerda que baja tras el talón hasta el hueso más posterior del pie, el calcáneo.

El tendón de Aquiles posee poco riego sanguíneo, no hay realmente una fascia o cubierta que lo proteja, lo que existe es una zona peritendinosa a su alrededor que acapara la mayor parte del riego de sangre.

SÍNTOMAS

La tendinitis aguda es fácilmente observable, ya que presenta un tendón inflamado, dolor al andar y rigidez y dolor al levantarse por las mañanas. La hinchazón permanece alrededor del tendón, coincidiendo con dolor difuso que aumenta a la palpación.

La zona con mayor posibilidad de rotura es el tercio medio de la pierna, por debajo de la unión músculo-tendón, por ello debes bajar el entrenamiento o reposar si observas dolor o algún tipo de limitación.

¿TIENES RIESGO DE SUFRIR TENDINITIS?

Los más propensos son aquellos que tengan los tendones más estrechos y más cortos, o aquellos que posean los músculos más voluminosos.

Por otra parte, también serás propenso a sufrir tendinitis del Aquiles si posees una pronación excesiva en los pies (arqueando el tendón de Aquiles), si posees un desequilibrio pélvico por alguna asimetría en las piernas, si eres corredor mayor de 40-50 años aproximadamente (por la mayor rigidez y menor riego sanguíneo provocado por el paso de los años), si no estirasadecuadamente, si corres por terrenos desiguales, si utilizas calzado inadecuado o si haces muchos kilómetros o entrenamientos de calidad demasiado pronto (común entre corredores principiantes).

EJERCICIOS PROPIOCEPTIVOS QUE COMBATEN LA TENDINITIS

Estos ejercicios de equilibrio fortalecen y dan seguridad al tendón de Aquiles, realízalos sobre una cama elástica o sobre una superficie inestable:

  • En posición de pata coja, flexiona la pierna de apoyo ligeramente. Como variante, utilizando la misma posición, deberás bajar el centro de gravedad, flexionando aún más la pierna de apoyo.
  • En esta ocasión intenta mantener rectos el tronco y la pierna de apoyo, forzando mucho menos la postura anterior y rotando el pie de derecha a izquierda.
  • Ahora mantén la pierna de apoyo extendida mientras que la que no contacta con el suelo hace lo propio, formando un ángulo de 90º con las dos piernas. Como variante inclina el tronco ligeramente hacia un lado o hacia otro.

Los siguientes ejercicios de fuerza para fortalecer los gemelos también te ayudarán a evitar lesiones en el Aquiles:

  • Sentado sobre un taburete, eleva y desciende las rodillas, separando y contactando posteriormente los talones del suelo.
  • Apoyado sobre un libro y dejando el talón libre de contacto con él, ponte de puntillas para luego volver a la posición inicial. Repite la presente secuencia unas 10 veces, apoyando las manos sobre la pared y permaneciendo de pie.
  • Realiza una serie de saltos impulsándote sobre las puntillas de los pies, manteniendo toda la planta del mismo en contacto con el suelo al iniciar la fase de impulsión.

SOLUCIONES NATURALES PARA LA TENDINITIS

Entre todos los remedios de fitoterapia, destaca la ingesta de la “cúrcuma” como antiinflamatorio natural.

También son útiles los cataplasmas de otras plantas como la ulmaria, el sauce blanco o el apio. Además, las vitaminas (C y E) y minerales (zinc y selenio) también ayudan para la salud del tendón, junto con el betacaroteno.

Por último, la homeopatía también es aconsejable, los remedios clásicos son Rhus Tox, Ruta Graveolens o Traumeel.

 

Dolor en el talón, ¿cuáles son las causas?


Generalmente, el dolor en el talón suele ser el resultado de una sobrecarga, por los movimientos repetitivos que supone correr, y en raras ocasiones puede ser causada por una única lesión.

Las afecciones que se relacionan con el dolor en el talón abarcan desde una tendinitis aquílea (inflamación del tendón grande que conecta el músculo de la pantorrilla al talón), hasta una bursitis (inflamación de la parte posterior del talón), fascitis plantar (inflamación de la banda de tejido grueso que está en la planta del pie), o espolones óseos en el talón (espolones calcáneos).

¿QUÉ CAUSAS INFLAMAN EL TALÓN?

Correr con demasiada frecuencia en superficies duras como el asfalto o las aceras; llevar calzado con un soporte o amortiguación insuficientes; si se presenta cierta rigidez e los músculos de la pantorrilla o en el tendón de Aquiles; aterrizar con violencia o torpeza sobre los talones (deficiente técnica de carrera); girar bruscamente el talón, tanto hacia adentro como hacia afuera o aumentar de forma irregular la intensidad en los entrenamientos.

PREVENCIÓN

Es conveniente mantener la flexibilidad y la fuerza muscular en las pantorrillas,  tobillos y pies, su fortalecimiento puede ayudar a prevenir algunos tipos de dolor en el talón.

En la misma línea, un adecuado calentamiento y vuelta a la calma disminuye la posibilidad de aparición de lesiones deportivas.

AFECCIONES QUE CAUSAN DOLOR EN EL TALÓN

Tendinitis aquílea: el tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla al talón y se utiliza para correr o saltar. Los síntomas de la tendinitis aquílea son sensación de rigidez y dolor al caminar, se puede deber a una mala técnica de carrera, estiramientos inexistentes, correr sobre superficies duras o por sobreentrenamiento. Es recomendable bajar las cargas de entrenamiento y aplicar hielo a los músculos de la pantorilla.

Fascitis plantar: la fascia plantar es un tejido que conecta el calcáneo a los dedos (formando el arco del pie). Su inflamación causa una molestia aguda muy común en las plantas de los pies de los corredores. Entre las principales causas destacan una maña técnica de carrera, debilidad en los músculos de los pies y sobreentrenamiento.

Contusión del talón: consiste en la inflamación de la grasa que se situa justo debajo del calcáneo. Es una lesión muy dolorosa, sobre todo cuando se bajan cuestas o se realizan muchos cambios de dirección. Se puede apreciar enrojecimiento en el área contusionada y dolor agudo en esa capa protectiva y de grasa del talón. Es más común en aquellos deportes que requieren cambios de dirección, habilidades gimnásticas y baile.

TRATAMIENTO

Reposo completo durante, al menos, una semana desde la aparición del dolor. Aplica hielo en el área del dolor durante la fase aguda, haciéndolo al menos dos veces al día (separadas por 15 minutos).

Por otra parte, es recomendable tomar paracetamol o ibuprofeno para calmar el dolor. Por último, a medida que el dolor vaya cesando, la vuelta a la práctica deportiva debe ser progresiva, teniendo en cuenta que se debe utilizar un calzado bien ajustado, usando taloneras (una almohadilla de fieltro en el área del talón), así como la utilización de férulas nocturnas, vendas o zapatillas especiales si es el caso. En pocas ocasiones se requiere cirugía.

 

Tipos de pisada

 

Igual que una huella de barro es la mejor pista para un avezado detective en una película policíaca, la pisada de cada persona es casi como una huella dactilar para un experto. Aunque cada uno de nosotros pisamos de una manera diferente, los especialistas han agrupado los tipos de pisadas en tres grandes grupos: pronador, supinador y neutro.

Pie pronador

La mayoría de los corredores tiene un pie pronador, aunque esto es un efecto fisiológico que hace el propio pie para adaptarse a los diferentes tipos de terreno y así evitar lesiones. En este caso, tanto el tobillo como el pie actúan como los amortiguadores de un coche, dando seguridad a la pisada para que se haga de una forma natural y adaptativa.

La pronación hace que el pie se incline hacia su zona interna en el momento de caminar; el problema empieza cuando dicha inclinación es superior a lo que se estima como normal –lo que se conoce como sobrepronación–, y entonces un especialista debe valorar la necesidad de utilizar una plantilla correctora.

Pie supinador

Por su parte, el pie supinador realiza el efecto contrario al pie pronador, es decir, de manera natural no lleva a cabo, o apenas lo hace, ese giro hacia el interior para salvar obstáculos del terreno, por lo que el pie apoya principalmente por su parte externa.

El hecho de que la parte externa del talón de las zapatillas esté desgastado no es motivo suficiente para pensar que tenemos un pie supinador, puesto que el auténtico pie supinador apoya todo el lateral externo (no sólo el talón), con lo que el desgaste de la suela de la zapatilla debería ser a lo largo. Este matiz hace que el porcentaje de personas que tienen un pie supinador sea muy bajo, y se estima que tan sólo el 10% de las personas lo tienen.

Pie neutro

En tercer lugar, el pie neutro, también conocido como pie universal o pie normal, es aquel que no suele ejercer movimiento ni hacia dentro ni hacia fuera cuando pisa. Cuando una persona tiene un pie neutro, camina como si tuviera un desplazamiento lineal, ya que tanto el primer impacto al pisar (en el talón), como el segundo de apoyo, se hacen en una especie de línea recta virtual.

 

Estudio de la pisada

 

Cada vez hay más personas que se apuntan a la saludable moda del running. Como cualquier ejercicio con carga principalmente aeróbica tiene unos beneficios para la salud importantes (activa el sistema cardiovascular, quema un buen número de calorías, ayuda a mantener a raya el colesterol, la diabetes o la hipertensión arterial…), sin embargo, también es un deporte que puede perjudicar a quien lo practica porque, por ejemplo, es dañino para las articulaciones, tanto de la rodilla como del tobillo.

Así, si queremos evitar posibles lesiones, en primer lugar hay que aprender a correr (parece mentira que no sepamos cuando ya éramos capaces de hacerlo con alrededor de 20 meses de edad) y, en segundo lugar, debemos averiguar cómo pisamos, con el fin de mejorar dicha pisada y escoger un calzado adecuado.

Gracias a los nuevos avances tecnológicos podemos mejorar nuestra forma de andar y correr y, de esta manera, prevenir trastornos y dolores que pueden aparecer no sólo con la práctica de deporte, sino también al desempeñar actividades cotidianas, al caminar o al permanecer de pie. El estudio de la pisada sirve para determinar cuál es nuestro tipo de pisada, y si es necesario emplear unas plantillas personalizadas para corregir algún defecto en los pies.

Qué es el estudio de la pisada

Son muchos los estudios de pisada que hay en el mercado y, por lo tanto, hay que valorar bien las necesidades de cada uno antes de someterse a uno de ellos y, en muchos casos, pagarlo.

El estudio de la pisada más sencillo disponible es el que se ofrece en algunas tiendas de ropa. Hay que tener en cuenta que estas pruebas las hacen los mismos vendedores, quienes aconsejarán la compra de un modelo de zapatillas deportivas u otro, según los resultados de dicha prueba. Aunque se supone que habrán recibido formación para llevar a cabo la prueba, no forman parte del personal especializado ni sanitario, por lo que no se trata de un estudio adecuado para aquellas personas que puedan tener problemas médicos asociados, que puedan agravarse al caminar o correr, o para aquellas personas que se quieran dedicar a correr de una manera profesional o semi-profesional.

Mucho más especializado es el estudio biomecánico de la pisada, que consiste en analizar el pie tanto en posición estática (simplemente estando parados de pie) como en movimiento (andando y en carrera), y analizar cómo este movimiento afecta a otras parte del cuerpo (rodilla, cadera y espalda). Por lo tanto, este estudio está encaminado a evitar o reducir ciertos problemas médicos, como pueden ser esguinces, tendinitis, sobrecargas musculares, basculaciones pélvicas, etcétera.

El estudio biomecánico cuenta con diferentes fases que completarán el análisis global de la pisada. En primer lugar, el especialista hace una exploración articular y muscular con el paciente tumbado en la camilla, con el objetivo de ver cómo es el estado físico del paciente de una manera rápida. Después se emplea una plataforma de presiones en la que se realizará un doble trabajo:

Análisis estático de la postura y de la huella del pie. El paciente permanecerá de pie durante unos segundos encima de una plataforma que está conectada a un ordenador. Dicha plataforma hará un escaneado y lectura del pie y mandará la imagen a una pantalla de ordenador donde podrá ser estudiada por el especialista. Así se conocerá también el reparto del peso del cuerpo en cada uno de los pies cuando se está en esa postura.

Análisis dinámico de la postura y de la huella del pie. El paciente deberá caminar –y, probablemente, correr– encima de la plataforma de presiones, como si estuviera utilizando una especie de cinta de correr en el gimnasio. Toda la información será registrada de nuevo por el ordenador.

Una última parte que suelen incluir los estudios biomecánicos (aunque no todos) es el análisis cinemático del movimiento gracias a una serie de marcadores que se colocan en los pies y piernas, y que ofrecen un estudio tridimensional de la pisada.

Con toda esta información, el especialista emitirá un informe en el que valorará si es necesaria alguna corrección para evitar problemas de salud. Estas recomendaciones pueden ir desde la asistencia a rehabilitación, a unas sencillas plantillas que serán elaboradas en talleres de ortopedia basándose en los resultados del estudio biomecánico.

 

 

 

Contractura muscular

 

Como su propio nombre indica, la contractura muscular es una contracción del músculo, el carácter lesivo radica en la continuidad de esta contracción de forma sostenida en el tiempo. Obviamente esta contracción permanente es involuntaria, quedando de esta forma la musculatura en constante tensión. Un músculo se contrae y se distiende, pero en algunos casos, una zona del vasto muscular no se relaja, y sigue contraída. Esta zona se mantiene dura e hinchada, de ahí que el paciente note un abultamiento al tacto, vulgarmente llamado ‘nudo’.

Una contractura no es una lesión grave, pero si molesta y que nos puede impedir realizar determinados gestos con normalidad y sin dolor, por lo que conviene saber identificarlas, diferenciarlas de otros problemas, seguir unas sencillas pautas para minimizar sus efectos y ponerse en manos de un especialista en fisioterapia si queremos acortar los tiempos de recuperación, que, en condiciones normales, pueden oscilar entre una y dos semanas dependiendo de la gravedad de la misma.

 

Tipos de contracturas musculares

 

Dentro de las contracturas musculares se puede distinguir entre las originadas durante el esfuerzo físico o las que aparecen con posterioridad a este, y las residuales, que acompañan a otra lesión.

Durante un esfuerzo. Al realizar cualquier ejercicio físico el organismo metaboliza sustancias activas para producir el movimiento. Este proceso origina que esas sustancias activas se transformen en sustancias de desecho o inactivas, los metabolitos. Cuando el esfuerzo es elevado, ya sea por la dureza del ejercicio, o por la falta de entrenamiento, el organismo es incapaz de depurar estos metabolitos a través del torrente sanguíneo, que se acumulan y generar dolor e inflamación.

Posterior al esfuerzo. En este caso, la lesión aparece por la incapacidad del músculo de volver a su estado de reposo. En ocasiones, después de un ejercicio intenso en el que el músculo ha sido sometido a una gran carga de trabajo, este se ve incapaz de retomar su estado natural de relajación por la fatiga acumulada.

Residuales. Tras una lesión grave (una rotura de fibras, una fractura, un esguince, un fuerte traumatismo), la musculatura adyacente a la zona lesionada tiende a contraerse como mecanismo de protección. Esta contracción con fines protectores, hace que una vez subsanada la lesión principal, esa musculatura contigua quede contracturada. Es lo que se denominaría contractura residual.

 

Causas de una contractura muscular

 

No existe una franja social en la que encuadrar la lesión por contractura, ya que es un daño muscular muy común, pero sí que existen generalidades a la hora de ser proclive a esta dolencia. Se podrían enumerar los siguientes grupos de riesgo en los que la aparición de contracturas musculares suelen ser más frecuentes y las causas que las provocan: 

 

Personas sedentarias

Una falta de actividad física provoca la ausencia de tonicidad muscular suficiente. De esta manera, cuando una persona inactiva realiza un esfuerzo físico, su musculatura encuentra una imposibilidad de asumir ese esfuerzo, y aparecen las contracturas por sobrecarga.

Paralelamente, un exceso de actividad, o de una intensidad excesiva, pueden provocar el mismo patrón lesivo. A pesar de tener una excelente condición física, si las actividades a realizar superan las capacidades para asumirlos, nos encontramos con el mismo problema del tipo sedentario: desequilibrio entre esfuerzo y capacidad de responder a este esfuerzo.

 

Personas mayores

Es inherente al proceso de envejecimiento la pérdida de elasticidad en músculos y articulaciones. Esta merma en las capacidades motoras provoca que cualquier actividad diaria y cotidiana se convierta en un sobreesfuerzo, y las musculatura debilitada se contracture con mayor facilidad.

 

Personas con estrés

Este fenómeno cada vez cuenta con más damnificados, ya que el número de personas sometidas a fuertes situaciones de estrés crece vertiginosamente. Una situación de estas características hace que el paciente tensione de forma involuntaria y continuada sus estructuras musculares, creando así las contracturas.

 

Personas con trabajos predisponentes

Existen trabajos que requieren de actos potencialmente lesivos para su desarrollo. No necesariamente tienen que ser trabajos físicos o con cargas de peso, un administrativo por ejemplo, que permanece sentado durante toda su jornada laboral, puede sufrir contracturas a lo largo de la espalda si no adopta una correcta higiene postural.

 

Contracturas en deportistas

Como es lógico, las personas que practican un deporte concreto, en el que se repiten sucesivamente movimientos de una forma continuada, son susceptibles de sufrir esta lesión. El nivel del deportista y el grado de exigencia deportiva serán el factor determinante que marcará la frecuencia de la aparición de las contracturas y el grado de gravedad de las mismas. Así, un deportista ocasional y poco exigente no sufrirá las mismas lesiones que un competidor de élite. 

En este apartado se debe hacer un inciso para matizar los deportes con mayores posibilidades de provocar una contractura, ya que se parte de la base de que cualquier deporte consiste en repetir un gesto y por lo tanto, desde esa perspectiva, cualquier deporte tiende a crear contracturas.

Deportes de impacto. En deportes como el atletismo o el baloncesto, la musculatura de estos deportistas está expuesta a “fuerzas de choque” y debe soportar un trabajo de absorción de impactos. Un maratoniano que cubra la distancia en tres horas, dará cerca de treinta y cinco mil zancadas, lo que suponen treinta y cinco mil pequeños impactos que sus piernas deben absorber. Un jugador de baloncesto salta alrededor de cuarenta veces en un partido, teniendo en cuenta que el peso promedio de un jugador de baloncesto profesional ronda los cien kilos, y se elevan del suelo entre cincuenta y setenta centímetros del suelo, se puede concluir que las piernas de un jugador de baloncesto deben amortiguar ciento sesenta kilos cuarenta veces por partido. Por lo tanto, los deportes de alto impacto son más proclives que los de bajo impacto.

Por deportes de bajo impacto nos referimos a la natación o al ciclismo, que están ausentes de “fuerzas de choque”, y la musculatura de estos deportistas está pues exenta de soportar ese trabajo de absorción de impactos.

 

Deportes de acción balística. Se entiende como deporte de acción balística todo deporte que requiera un gesto rápido y violento para desarrollarse. Un gesto rápido y violento es un remate de un jugador de vóleibol, el golpeo a portería de un futbolista, el lanzamiento de un atleta (ya sea de martillo, jabalina, disco o peso). Son gestos que, en ocasiones, pasan a ser incontrolados debido a la velocidad de ejecución, obligando así a la musculatura a soportar unas tensiones mayores y provocando las contracturas.

Deportes como el ciclismo, el patinaje, la natación, o la carrera continua evitan estos movimientos balísticos.

 

Deportes de tren superior. La musculatura humana es diferente según la región del cuerpo que ocupe. Así por ejemplo, los músculos de las extremidades son cilíndricos, y los de la espalda planos. La propensión a las contracturas es mayor en musculatura plana que en cilíndrica, entendiendo por lo tanto que la musculatura de la espalda es más sencilla de contracturar que la de las extremidades. Teniendo en cuenta esta premisa, todo deporte que implique un mayor esfuerzo del tren superior supondrá una mayor predisposición a las contracturas frente a un ejercicio del tren inferior.

Codo de tenista

 

Lo que coloquialmente se conoce como codo de tenista, es en realidad una epicondilitis. Como todas las itis, se trata de una inflamación, en este caso del epicóndilo (relieve en la parte externa del codo).

A pesar de su nombre técnico, no existe inflamación de la zona ósea como tal, sino de las secciones tendinosas que en esta región se insertan.

A este respecto se debe puntualizar que son los músculos del antebrazo los provocadores de la lesión. De estos músculos podemos destacar, por su nivel de implicación: el supinador, el extensor común de los dedos, el cubital posterior, y el primer y segundo radial externo.

La lesión de codo de tenista aparece por un uso reiterado de esta musculatura, por norma general, por un mal uso de esta musculatura. Debido a este sobreesfuerzo, el tejido conectivo sufre daños y micro roturas, con la consecuente inflamación.

Comúnmente se le ha llamado codo de tenista debido a que estos deportistas son los máximos exponentes de la epicondilitis (en el movimiento del revés o del saque se realiza una flexo extensión obligada de la muñeca que puede acabar provocando esta lesión).

 

Causas que provocan epicondilitis

El mecanismo lesional de un codo de tenista puede ser enfocado desde dos puntos de vista diferenciados pero convergentes, es decir, que la comunión de los dos aspectos desemboca en la lesión propiamente dicha.

Por un lado se encuentra el sobre uso, ya que la solicitación repetitiva y persistente de la musculatura del antebrazo, como de cualquier otra, produce una inflamación en las fibras tendinosas de estas estructuras.

Por otro lado, se halla el mal uso de esta musculatura. La mayoría de las lesiones de codo de tenista vienen dadas por el trabajo del antebrazo en posiciones forzadas o comprometidas. Estos segmentos anatómicos están diseñados para funcionar en rangos de movimientos concretos, fuera de estos gestos, el tejido blando encuentra problemas funcionales, con las consecuentes micro roturas, pequeños desgarros o degeneraciones en las fibras tendinosas.

A pesar de llamarse “codo de tenista”, no es sólo en la realización de este deporte donde se produce la lesión. Cualquier movimiento en el que la muñeca adopte una postura forzada puede derivar una epicondilitis. Actos tan comunes como desatornillar algo, escurrir la fregona o el gesto al usar un martillo son acciones propensas de provocar un codo de tenista.

 

Síntomas

La evidencia más usual de epicondilitis (codo de tenista) es el dolor en la cara externa del codo. Esta dolencia suele venir acompañada de impotencia funcional en movimientos como hacer presa o agarre con la mano. En ocasiones, el dolor aparece en movimientos como elevar un objeto o provocar una rotación, como por ejemplo, el gesto de llenar un vaso sujetando una jarra.

Otro de los síntomas de la epicondilitis es que también a la palpación se aprecia dolor punzante en la parte lateral externa del codo, en la zona blanda que bordea la prominencia ósea.

El dolor en el codo de tenista suele ser de tipo constante y sordo y, aunque no reviste gravedad a nivel neurológico, se manifiesta de forma irradiada hacia la muñeca y el antebrazo por el discurrir de los nervios de estas musculaturas.

 

Al tratarse de una tendinitis, el dolor aumenta contra resistencia, es decir, al efectuar una flexión o extensión contra una fuerza contraria.

 

 

 

¿Qué es la fascitis plantar?

 

Para saber en qué consiste la fascitis plantar primero debemos conocer cuál es la estructura implicada en este trastorno. En la planta del pie existe una banda gruesa de tejido denominada fascia plantar, que se extiende desde el talón hasta los huesos de la bola del pie (punto donde comienzan los dedos). La función de esta banda es la de tensar la base del pie manteniendo la curvatura plantar, y amortiguar el impacto derivado del acto del desplazamiento sobre la planta del pie.

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantardebida, por lo general, a un exceso de uso (muy común en los deportistas), un estiramiento de la misma, o la presencia de ciertos factores predisponentes. Estas situaciones suelen generar en el tejido una serie de microtraumatismos que el organismo no tiene tiempo de reparar, de modo que terminan por producir su degeneración.

La mayoría de los casos de fascitis plantar se presentan en individuos varones activos de entre 40 y 70 años. Se trata también de un problema muy habitual entre los corredores.

 

Causas de la fascitis plantar

 

Hasta hace poco se pensaba que este problema se encontraba asociado únicamente a la presencia de un espolón en el talón, y aunque es cierto que esta es una de las causas de la fascitis plantar, no es la única. El espolón es una protuberancia ósea formada en un lado de la curvatura ascendente del hueso del talón o hueso calcáneo. La presencia de esta estructura causa la inflamación de los tejidos adyacentes, entre ellos la fascia, y al igual que la fascitis plantar produce dolor y dificulta el desplazamiento.

La fascitis plantar se produce habitualmente por una sobrecarga gradual y progresiva de la fascia plantar, y los factores que predisponen a su aparición son:

Exceso de carga en el pie causada por correr largas distancias, especialmente en terrenos desfavorables con pendientes pronunciadas o superficies desiguales. El empleo de un calzado inadecuado, con la suela demasiado blanda o una sujeción deficiente del arco plantar o del talón, puede tener las mismas consecuencias.

Pies planos o excesivamente arqueados.

Exceso de peso.

Presencia de un tendón de Aquiles tenso (el tendón de Aquiles es el que conecta los músculos de la pantorrilla al talón).

Debilidad del músculo sóleo,que es un músculo situado en la pantorrilla por debajo del gemelo. Este músculo es el encargado de la flexión de la planta del pie, de modo que si se encuentra alterado, el paciente tratará de corregir la falta modificando su paso y pudiendo provocar así otro tipo de lesiones.

Edad: a medida que envejecemos la fascia plantar va perdiendo elasticidad. A esto se suma que la musculatura que participa en el movimiento del pie también va perdiendo su fuerza, y su capacidad de regeneración disminuye. Además, la capa de grasa presente en el talón, y que amortigua gran parte del impacto recibido por el pie, también disminuye, favoreciendo la aparición de lesiones en la fascia.

 

Síntomas y diagnóstico de la fascitis plantar

 

El síntoma clásico de la facitis plantar es el dolor, a veces incapacitante, ya sea en la planta del pie o en el talón. Este suele presentarse desde primera hora de la mañana, cuando el paciente está recién levantado, y va cediendo a lo largo del día, mejorando con el descanso. Si se produce una marcha prologada el dolor suele empeorar, aunque también es posible notarlo simplemente estando de pie o incluso en reposo.

En ocasiones el dolor de una fascitis plantar puede acabar alcanzando el tobillo o incluso los dedos de los pies.

Diagnóstico de la fascitis plantar

El examen físico y el diagnóstico en general para este trastorno son bastante sencillos. El facultativo buscará evidencias de hinchazón, enrojecimiento de la zona y sensibilidad a la presión en el talón. A veces se puede realizar también un estudio de la marcha informatizado.

En algunas ocasiones, si el dolor es muy intenso, pueden tomarse radiografías o ecografías para descartar otro tipo de lesión, pero por lo general no suele recurrirse a este tipo de técnicas.

No obstante, el diagnóstico adecuado de la fascitis plantar es fundamental para poder instaurar un tratamiento adecuado al pie del paciente con el fin de que su dolencia desaparezca.

 

 

LESIONES DEPORTIVAS Y TERAPIAS

  
 

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Tipos de lesiones deportivas

 

Dentro de la gran variedad de imprevistos e infortunios que se pueden producir en la práctica de cualquier actividad física, encontramos los siguientes tipos de lesiones deportivas:

Las que se producen durante la práctica del deporte, son las llamadas “accidentales” o agudas:

Auto lesión o auto traumatismo.

Por contacto, bien con otro deportista, con instrumentos o útiles deportivos, o con las instalaciones.

Lesiones debidas al deporte: las llamadas “típicas” o crónicas.

Lesiones por sobrecarga, aquellas que inciden sobre el aparato locomotor con una intensidad de leve a moderada, actuando de forma repetitiva y acumulativa.

Lesiones musculares: dentro de ellas están las provocadas por factores externos (contusiones y heridas) y las producidas por factores internos (distensiones, desgarros, tirones o roturas musculares).

Lesiones en los tendones: suelen producirse bien por el uso de material o calzado inadecuado o por culpa de un terreno irregular o demasiado duro para practicar ejercicio (tendinitis) o bien como consecuencia de una contusión (tendosinovitis).

Lesiones de ligamentos: un mal movimiento o incluso un golpe pueden provocar un esguince, una distensión o una rotura de los ligamentos del tobillo, de la rodilla, etcétera. Hay distintos grados que marcan la gravedad de la lesión y el periodo de recuperación.

Lesiones de huesos: un fuerte traumatismo puede causar una fractura del hueso de mayor o menor grado (fisuras) cuyo periodo de curación suele ser más extenso que el resto de lesiones. Además de las fracturas pueden darse otros problemas en los huesos, como un crecimiento desigual, un desgaste del hueso o una periostitis o inflamación del periostio (membrana que recubre al hueso).

Lesiones en las articulaciones: frecuentes en los deportes de pelota (baloncesto, fútbol…), podemos hablar de traumatismos articulares, luxaciones... por lo general son dolorosas y suelen acompañarse de otros problemas, fundamentalmente derrames.